ACA COMIENZA ESTA HISTORIA.....
¿Persistirán los fantasmas del pasado?, quiero creer que no. Pero no
puedo olvidarme de aquella felicidad, era palpable, única. ¿Cómo lo perdí?,
ahora lo recuerdo, fue aquella tarde de noviembre, estaba lloviendo, nos
encontrábamos ahí, viendo como nos alejábamos, tú cuerpo perdía color, no podía
sentir tu perfume, desaparecías. Y yo
trataba de aferrarte, como me dolían mis manos, grite tanto que mi garganta no permitió que saliera una
palabra por una semana entera. Mis cabellos te rodeaban, te quisieron atrapar,
pero era tarde, no había vuelta atrás.
Que fantasma tan morboso tengo, me lastima todo el tiempo, cada fibra
mía ansia tu presencia. Mi cuerpo te
añora, en las noches siento tus manos recorriendo mi cuerpo, tus besos queman
cada parte mía, mi entrepierna se vuelve agua, y tú la bebes. Esas noches
vividas, se repiten y me hacen sentir viva. Estoy cambiada, lo sé, ahora tengo
algo más que mi corazón.
¿Te acuerdas, de aquella vez, que me hiciste prometerte que te daría
muchos hijos?-eso te preguntaría ahora, que es lo que siento, algo recorre en mi cara, algo tibio y salado,
ah ya se es las típicas lagrimas mías. Que patética me he vuelto, el adiós
todavía me perseguí, me atrapo en una caja. Me doy vuelta en la cama, toco aquel espacio
vacío que dejaste, aferro tu almohada, entierro mi nariz para poder atrapar el
grito desesperado que sale de mi cuerpo marchito.
¡No llores, por favor no¡- resiste, hazlo por mí. No detengas tu
existencia, el lo hubiera deseado.
El llanto se apaga de a poco, estoy viendo tu foto, y sonrió, a veces reniego de lo que nos paso. Pero
después reacciono y me digo, debes seguir, se lo debes a lo que tanto protegió
él. Acuno y toco mi vientre, ahí está
esa persona especial, mi hijo, nuestro hijo.
Por el decidí seguir viviendo, pero cuesta tanto lograrlo.
La noche es tan larga, y a la
vez corta, estoy en un vaivén de sentimientos encontrados, estoy feliz y triste
a la vez.
Al fin llego el momento esperado, la espera termino, hoy conoceré a mi
hijo, la doctora de turno, lo dijo, rio de emoción, pero es interrumpido por
una pregunta: ¿esta su marido con usted?, yo miro a la enfermera, con
voz suave le digo que no.
¿Estás tranquila hija?-pregunta mi mama.
Sí, estoy cansada nada mas, podrías preguntar si falta mucho para que
este bien dilatada, no aguanto mucho el dolor-dije casi gritando.
Ya estamos listo, lihuén tienes que pujar, ya sabes eso, bueno
enfermeras manos a la obra-dijo el doctor.
No sé cuanto estuve pujando, no sentía mi cuerpo, el doctor solo me
decía que iba perfecto, que siguiera haciendo las cosas. Sentí un dolor agudo,
y luego que una parte de mía salía con gran fuerza, me quede con la cabeza
apoyada en la camilla, me temblaba todo, no tenia mas fuerzas, quise cerrar mis
ojos, pero escuche su llanto, me volvió a la realidad, levante mi cabeza, lo
divise, ahí estaba.
Era grande, tenía un color rojo, y sus ojos eran grandes, no pude distinguir el color, lo veía de
lejos, quería agarrarlo y tenerlo en mis brazos.- Doctor por favor, quiero
tenerlo un poco-dije. El me sonrió y me lo puso en mis brazos. No puedo
describir lo que sentí, era la misma felicidad que viví con marcos, lleno mi
cuerpo, podía flotar. Lo llene de besos, mire cada parte suya, era perfecto, no
pude controlar las lagrimas, la tristeza se fue pero volvió, ya que solo yo
conocí a nuestro bebe. Marcos no alcanzo a conocerlo, como lo hubiera amado,
como lo llenaría de besos y caricias, de seguro que no lo alcanzaría a tomar en
mis brazos, porque él no me lo daría, era tan egoísta y chiquilín, siempre me
decía que yo era su madre.
La noche en el hospital fue única, no quise que mi madre se quedara.
Estábamos Sebastián y yo, nos miramos
mutuamente, era mágico, sentirme viva,
creía que nunca más esa sensación estaría en mí, pero mi hijo me la devolvió.
No lloro una sola vez, solo se queda quieto.
Sebastián, tu padre te estaría molestando todo el tiempo, de seguro que
hasta te haría llorar, te pareces tanto a él, tienes la misma nariz, también su
boquita, eres un regalo del cielo, él quería que te llamaras como su abuelo, un
gran hombre, lo cuido mucho, si no hubiera sido por el tu no existiría y claro
yo tampoco, porque por tu padre estoy viva, el era mi mundo. No seguí hablando,
me limite a llorar y a amantar a mi bebe.
No quiero que te quedes sola, esta casa es grande puedo venir a
quedarme un tiempo, lihuén-dijo mi madre.
Está bien mama, quédate, pero nada de opinar en lo que respecta a Sebastián-dije cansada,
me iré a bañar, cuídalo un rato. Entre al baño, me tomo una hora, quería
sacarme el olor a hospital, me perfume, baje lentamente. Encontré a mi mama hablando con mi
hijo.-sabes nieto, llegaste en el momento justo, eres la salvación de tu madre,
idéntico hasta en eso con marcos, tu papa era único, el te protegió con su
vida, -quedo en silencio-naciste de un gran amor, yo te bendigo hijo
mío-susurro mi madre, yo me escondí y sollocé por ese momento de flaqueza de mi
madre.
Me seque las lagrimas y entre sonriendo, bese a mama, te amo, gracias
por quedarte-dije. Comíamos y observábamos a Sebastián, mi mama se quedo limpiando los platos, yo me
acosté con mi bebe, lo deje en aquel lugar vacio, ahora el dueño era mi hijo.
Tanto yo como él, no podíamos dormir, estábamos inquietos, su cuerpito
era tan pequeño, cada tanto besaba sus manitos.
Tu mi nuevo amor, mi mundo tomo color por ti, fuiste el comienzo de la
felicidad extrema, ya no soy un cuerpo vacio, soy alguien que lucha por algo,
que ama y recibe amor. Sebastián gracias por venir a mi vida, gracias amor mío,
por dejarme una parte tuya, algo diminuto pero efectivo como tú. Te debo tanto marcos, nunca te dejare de amar, tú y nuestro hijo
serán los dueños de mi corazón y vida.
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